Poesía

Imágenes encadenadas

Una larga sucesión de imágenes encadenadas
invade mi mente.

Se intuye la alegría del verano
entre la luz del blanco madreperla
que suavemente se desliza
sobre la serena superficie turquesa.

Hay un velero en el Mediterráneo,
la frescura de la cascada,
la rosa y su olor.

De repente la implacable tormenta,
un hogar al borde del precipicio,
la herrumbre bajo la lluvia,
la amenaza de muerte del tornado.

La devastación.

Una enorme tortuga marina
agoniza en las profundidades
de un oscuro mar de plástico
y sin embargo, ella,
que no entiende el por qué de esas cadenas
no desistirá en su empeño de alcanzar
su horizonte, su meta.

Arriba, en la superficie hay alguien
dispuesto a liberarla,
alguien que la ayudará a retornar

a un mar azul esmeralda y zafiro
donde -al fin libre de sus grilletes-
regresar a su hogar.

©Eva García Madueño.

Anuncios
Poesía

De puntillas

Acaricio el contorno dorado de una sombra.

Camino de puntillas
en el borde luminoso de una nube
tratando de guardar el equilibrio
para no caer definitivamente
en el interior de la lluvia.

Habito entre las briznas
de luz anaranjadas
que cada tarde nacen y mueren
en el eterno baile de los planetas.

He abierto una ventana en mi pecho
para que el sol inunde el espacio
donde aún persiste la humedad,
y evapore las huellas de la feroz tormenta.

Eva G.

Poesía

Las arterias del tiempo

En las arterias del tiempo duermen
las tibias caricias, el abrazo.
el silencio compartido entre sombras,
la humedad de tus besos,
el vuelo de tus manos sobre mi piel.

Sí, te echo de menos.

Añoro el crujir de la madera,
el sabor de la sal en tus pupilas,
el olor del deseo al derramarse
en ríos de blanca y cálida espuma.

Aún siento
el calor de la sangre recorriendo mis venas,
erizando cada poro,
enraizando nuestros cuerpos desnudos
como árboles heridos de muerte
tocados por el aliento de la primavera.

En las aristas del tiempo habitan
los pájaros de la memoria,
el recuerdo de los días azules,
el reflejo de nuestro amor.

Eva G.

Poesía

Lo impronunciable

Siempre he escrito por necesidad.
La necesidad de contar algo,
desahogarme,
denunciar lo injusto,
proclamar el derecho a amar.

Sin embargo, a veces,
bebo de un trago las palabras
en el intento de reprimir su huida,
como si al hacerlo pudiera
hacer cambiar la realidad.

Contener las palabras,
ignorar la injusticia,
dejar de pronunciar tu nombre
y que el mundo deje de girar.

Eva G. Madueño.

Poesía

Canon

Gime el violín y su lamento
se desliza nostálgico en el aire,
más allá de la madera y las cuerdas
se suicidan las notas.

El piano -sereno- acude al encuentro,
con delicada armonía
y entre vibrantes acordes
acaricia su arrebolado rostro.

Apasionados gemidos envuelven
el insondable espacio,
la melodía se funde en mi interior
y en la dársena de mis ojos
se desbordan las aguas.

Eva G.

Poesía

Presente

Me encuentro ante un papel vacío,
en un tiempo inerte que transcurre
entre el ayer y el mañana.

Todo lo que tengo es un espacio en blanco.

No tengo prisa, sí ganas,
y la inmensa suerte de disponer
de todos los colores del arco iris
para ir rellenando,
a mi antojo,
las imágenes que la vida
va depositando,
desordenada ─y caprichosamente─
a mi alrededor.

©Eva García Madueño.
© Cuando regrese la lluvia.