Poesía·Reflexiones·Relatos

Teoría de la luz

La niña se oculta entre las sombras,
abiertas las manos y el corazón,
la mirada fija en el horizonte.
Los brazos extendidos.

Quiere abrazar la luz que se derrama
a través del incendio del crepúsculo.
La casa ya no se ve tan inmensa,
ni ella tan pequeña.

Los recuerdos se ahogan en el tiempo,
su sonrisa disuelve el abandono,
y el perdón transmuta la soledad
en comprensión y amor.

Eva G.

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Poesía

Tu sonrisa

Los recuerdos afloran en cascada
cuando la suave luz de tu sonrisa
convoca mis arroyos
y tu mirada dulce acompaña mis pasos.

Un enjambre de sueños
se precipita desde las páginas
de este gastado álbum
donde habita la niña.

Donde viven los restos del ayer.

Eva G.

Poesía

Céfiro

Céfiro juega con las nubes
se enreda entre las flores
y arranca destellos plateados
de la superficie del mar.

Irrumpe en las profundidades
como cálido soplo de vida
que agita las almas dormidas
en el silencio blanco del olvido.

¿Oyes el sonido de su voz
susurrar palabras de aliento
en la frontera de tu imaginación?

¿Puedes sentir su caricia tibia?
¿Contemplar el haz de luz que desprende?
¿Respirar su dulce fragancia?

Céfiro juega entre los sueños
y aviva las emociones dormidas
en las profundidades de los océanos
de la imaginación.

Eva G.

Poesía

Crepúsculo

Celebro el regalo del atardecer
y sus iridiscencias.
Hay un mar de nubes cárdenas
adornando el arrebolado cielo.

Abro mis ventanas de par en par,
permito que vuelen en libertad
aquellas golondrinas
que un día anidaron en mi pecho.

Charcos de luz en el crepúsculo
traen alondras a mi balcón.
y su alegre canto me sugiere
el nacimiento de la alborada.

Un renacer de vida plena
en algún lugar donde la belleza
ocupe el ilimitado espacio
donde ocurre la vida.

Eva García Madueño.

Poesía

Relámpagos

Cuando el relámpago parpadea.
Cuando el silencio se quiebra en pedazos
como frágil cristal y sus fragmentos
rasgan la carne hasta hacerla sangrar.

Cuando la sangre explota fuera
de las arterias y se infecta
antes de llegar a coagularse.
Es entonces cuando la vida

se tiñe de un púrpura oscuro y sucio
y la muerte reclama su parte
del contrato firmado a fuego
en los inicios del tiempo.

Mientras, el corazón bombea con fuerza
tratando de mantener intacto
el latido, durante la última batalla,
aquella en la que sólo los más fuertes

sobrevivirán.

Eva García Madueño

Poesía

Amor de pan

“Admiro a los amigos que hacen pan
y los cuido y protejo con conjuros”
-Ben Clark-

Yo no quiero un amor de trapo,
quiero un amor de pan.
Pan de trigo sarraceno, amasado
con ternura y al punto justo de sal.

Un amor repleto de amaneceres,
con aroma a primavera incipiente,
calor de ropa recién planchada,
sabor a dulces de Navidad.

Amor de miradas trasparentes,
de girasoles al atardecer,
de raíces extendidas como brazos
que anidan en las entrañas del tiempo.

Amor de tierra mojada, de besanas
abonadas en el albor del otoño,
de pieles que se encuentran en silencio,
pieles que se besan y se estremecen.

Amor de pan, sólido y generoso.
Resplandor de luciérnagas
que ilumina el camino
en las noches sin luna.

Pan de vida y hogar.

Eva G.

Poesía

Luna

Hay espacios ocupados por almas,
blancas almas que a su paso generan
un calor luminoso.

Traspasan el aroma de su esencia
e impregnan las estancias habitadas
con su inmensa bondad.

Son almas que al pasar
acarician suavemente con sus alas
cuando la ausencia rasga las entrañas.

Almas que te acompañan en silencio
almas blancas que eternas encienden
antorchas, se hacen luz en el camino
y ocupan un espacio sagrado

en el tránsito infinito
hacia la eternidad.

Eva G.

Poesía

Chef Chaouen

Me adentro en el corazón de la ciudad.
Las calles se visten de color
y se perfuman
con sus mejores fragancias
para mostrar al viajero
todo su encanto.

Observo cada rincón,
cada rostro.

Toda la luz cabe en una mirada,
toda la vida se refleja
en los surcos de una piel marcada
por el tiempo y las costumbres.

Conviven colores y sombras.
Experiencia e inocencia.
Respeto y resignación.

Es fácil para el visitante
llegar al centro de la ciudad,
sin embargo,
pocos conseguirán alguna vez
llegar al corazón de sus habitantes.

©Eva García Madueño.